Poco antes de que se lo beba el Miño, el Sil corre por un profundo cañón al que se asoman numerosos monasterios que, ya desde tiempos medievales, hicieron que esta zona fuese conocida como la Ribeira Sacra. El de Santo Estevo, con sus tres claustros, es el más bello y una de la de las joyas más preciadas de Paradores. Dormir aquí es hacerlo, casi casi, en el cielo.
Dios quiso que el universo fuese inmensamente variado y que sus criaturas creciesen y se multiplicasen por doquier. Sin embargo, siempre ha habido gente que, parar agradar al Creador de tanta diversidad, se ha retirado a los lugares más apartados del mundo a vivir en silencio y soledad, y a rezar siete veces al día, día tras día, día tras día, día tras día… Lugares como Santo Estevo, un monasterio que hoy nos parece que está un poco a trasmano, escondido entre las espesuras y los acantilados graníticos que bordean el curso orensano del Sil, pero que en la Edad Media era lo más cerca que se podía estar del más allá antes de estirar la pata.
Santo Estevo se halla en un lugar tan abrupto y selvático, que no se ve hasta que uno está encima, casi en la puerta. La mejor y casi única forma de apreciarlo en su conjunto es subiendo al cerro de Penedos do Castro, en el vecino lugar de Pombar. Este castro de la Edad del Bronce ofrece una visión muy aérea e idílica del monasterio, rodeado de rosados brezales y del vario verde de los prados, los robles y los castaños. Así lo verían monjes cuando subían al cielo. Los que subían, claro.
Los orígenes del monasterio de Santo Estevo se remontan al siglo VI, pero su esplendor llegó de la mano de los benedictinos. Nueve santos obispos del siglo X acabaron sus días recogidos en sus celdas y, a partir del XVI, se animó más todavía con la creación de un colegio de Artes y Filosofía. Entre muchos otros alumnos, aquí estudió, a finales del XVII, el ilustrado Padre Feijóo.

Gato en el claustro de los Caballeros. No es un monje reencarnado, porque los benedictinos van de negro.
Al viajero que hoy se acerca a Santo Estevo, dando cien tumbos por estos derrumbaderos, le pasma que un lugar tan apartado fuese frecuentado por estudiantes, prelados y –lo que resulta más increíble–, por todos esos reyes cuyos nombres figuran en las puertas de habitaciones: Alfonso V, Alfonso VII, Vermudo II, Ordoño I… Y mayor estupor le causa, aún, que la adecuación del monasterio para uso hotelero, en 2004, se acometiera con tan moderno y artístico criterio: estructuras de acero y cristal, muebles de diseño contemporáneo (Mies van der Rohe, Ghery, Elian Gray…), obras de Tàpies, Chillida, Guinovart… Una osada decisión que, en su día, no fue del agrado de algunos clientes fieles de Paradores, acostumbrados a las armaduras, los tapices, los bodegones, las sillas frailunas y las llaves aparatosas como espetones para asar jabalíes.
Intacta se ha mantenido, eso sí, la arquitectura de sus tres claustros, emocionante el de los Obispos, con sus piedras románicas forradas de musgo y silencio secular. Es un placer elemental, muy medieval, desayunar en el claustro de la Portería, mojando en los huevos fritos con esos panes como mampuestos que aquí se estilan. Y otro mayor, cenar en las antiguas caballerizas, saboreando las truchas recién trincadas en el Sil y uno esos vinos de uva mencía que se ordeñan con mil sudores en las escarpas graníticas de la Ribeira Sacra. Viticultura heroica, le dicen.
Cómo llegar. El Parador de Santo Estevo está a 27 kilómetros de Ourense; se va por la carretera de Monforte de Lemos y Ponferrada (N-120), tomando el desvío bien señalizado que aparece a 13 kilómetros de la capital. Habitaciones. 77, todas con baño, calefacción, aire acondicionado, televisión, teléfono, minibar, caja fuerte y conexión a Internet vía wifi; algunas con vistas al cañón del Sil. Servicios. Restaurante, cafetería, terraza, salones, jardines y spa. Reservas. 988 010 110.


Mi esposo y yo pasamos la luna de miel en el Parador de Santo Estevo, ¡qué lugar tan maravilloso!
Mi esposo es de Estados Unidos y se llama Steven (Esteban en castellano, Estevo en galego), así que elegí este lugar que lleva su nombre, ¡acerté de pleno! Es el Parador más bonito de los que hemos visitado y, sin embargo, no es de los más conocidos.
El enclave del Monasterio es magnífico y goza de unas vista espectaculares. Los alrededores están llenos de encanto y misterio. Las habitaciones del Parador son preciosas pues conservan el encanto de lo antiguo combinado con la comodidad de lo moderno. Pasamos allí el día de Navidad pues nos casamos en Diciembre, solitos en el comedor, atendidos de maravilla por camareros y camareras que nos obsequiaron con dulces e hicieron platos especiales para la ocasión, cocina gallega, mmmm, deliciosa. En fin, un recuerdo inolvidable.
¡Ah!, debo añadir que acabo de ganar un libro en Paradores de Twitter por enviar esta leyenda:
De noche
el obispo Viliulfo
sale de su tumba
en Santo Estevo
a hacer cosquillas
a las parejas
en luna de miel.
¿Leyenda o realidad…?
Id allí y lo podréis comprobar.
Si entráis en nuestra web de “Dulcina y su Gnomo” http://dulcinaandgnome.wordpress.com/, veréis una foto de nuestras sombras en uno de los muros del claustro.
Gracias por compartir estas fotos tan maravillosas de Andrés Campos.
La primera es la imagen más bonita que he visto nunca de Santo Estevo.
Muy cerca del más allá…, efectivamente: se puede rozar el Cielo y el Infinito desde este hermoso lugar.
A Ribeira Sacra en general es una zona que esconde varias joyas, entre ellas el Monasterio Santo Estevo de Ribas de Sil. Acompaño un enlace con información y panorámicas: http://ir.gl/fa3deb
En relación a la Ribeira Sacra, desde el organismo oficial de promoción turística de Galicia, tenemos a disposición de quien lo necesite una pequeña guía para visitantes que recoge información relevante (historia, patrimonio, museos, espacios naturales, rutas, artesanía, fiestas, gastronomía, alojamientos, etc.). Esta guía es gratuíta y se puede descargar desde el siguiente enlace:
http://ir.gl/447200
Saludos!
Susana, Community Manager Turgalicia.
Siempre me pareció San Estevo un lugar envidiable; todavía me gusta más el cercano Santa Cristina. Los monasterios de Galicia son cosa aparte; muy cerca de la Ribeira Sacra está el de Oseira, que es una maravilla; supongo que lo conocerás; sino fuera así, veniros y hacemos una excursión conjunta.