Gulpiyuri (Llanes, Asturias): la playa sin mar

Playa de Gulpiyuri (Llanes, Asturias

El agua entra en la playa asturiana de Gulpiyuri por debajo de la montaña. El mar se siente, pero no se ve.

No hay otra playa igual. Está tierra adentro, en una hondonada circular donde el mar no se deja ver, pero cuyas aguas se filtran a través de las rocas formando una poza cristalina, que crece y mengua cuando sube y baja la marea. Fuera, el Cantábrico ruge. Dentro, una calma  total.

Las olas del Cantábrico, que son finas, y el orbayo, que no cesa, han erosionado por abajo y por arriba la plataforma costera de Llanes, que es de roca caliza, ergo disoluble, dejándola más agujereada que el decorado de Bricomanía. Hay agujeros pequeños, semejantes a chimeneas, que al llenarse con un golpe de mar resoplan como ballenas, poniendo al que se arrima hecho una sopa (bufones, les llaman). Y hay un agujero del tamaño de una plaza de toros, rodeado de prados y alfombrado de fina arena de playa, que es el monumento natural de Gulpiyuri. Más que a un coso taurino, recuerda a un anfiteatro preparado para batallas navales, pues se inunda parcialmente cuando sube la marea. Pegando la oreja a la arena, se siente la voz ronca de una fiera, que no es otra que la propia mar, la cual se arrastra cien metros bajo la tierra para asomar aquí una pata.

Una playa que no está en la orilla del mar, sino en mitad de un prado, es un prodigio que, aparte de una explicación científica, merece tener una leyenda, el típico cuento que se cuenta a los niños porque ellos no entienden de dolinas, ni del efecto corrosivo del agua en la calizas westfalienses, ni, a decir verdad, sus padres tampoco. En vano hemos buscado esa leyenda. No hay tal. Con lo aficionados que son los asturianos a las historietas de xanas, güestias, ayalgas, trasgus y diablus… Como dirían ellos, ye raro. Y en verdad que es raro que nunca nadie se haya inventado una conseja sobre este lugar, porque está fácil: sólo hace falta un ladrón, un ladrón de los peores, de los que roban a la gente honrada y eliminan a sus compinches para quedarse con todo; un ladrón que enterrara su botín en un prado cerca del mar y cuando volviera a buscarlo, cavara y cavara sin encontrarlo, hasta que llegara tan hondo que no pudiera salir del agujero, grande como su maldad, y descubriera, horrorizado, que el agua del mar se estaba filtrando y subiendo cada vez más con la marea y cubriéndole ya sus napias corvas, porque los malos de los cuentos tienen nariz aguileña y no saben nadar. Así se explicaría, para no aburrir a los niños, la formación de esta insólita playa.

Por cierto, que Gulpiyuri es ideal para ir con los más pequeños, por su fácil acceso, sus aguas calmas y su cercado natural de roca, que impide que los niños se salgan con facilidad de ella. En el otro de lado de la balanza, el negativo, pesan, y mucho, sus reducidas dimensiones (50 metros), que hacen que tres personas allí dentro sean una multitud y cuatro, una Jornada Mundial de la Juventud.

Cómo llegar. La playa de Gulpiyuri está en la parroquia de Naves, a 15 kilómetros al oeste de Llanes, y tiene cómodo acceso por la A-8 (salida 313). El aparcamiento se encuentra en la misma salida de la autovía y luego hay que andar 200 metros por camino de tierra, en dirección a la costa. Comer y dormir. El Habana (La Pereda, Llanes; 902 103 892 y 902 878 001, ext. 114): hotel rural asociado al club de calidad Rusticae, con antigüedades y muebles asiáticos, todo a la venta. Impresionante jardín con vistas a la sierra del Cuera y restaurante de cocina sencilla, moderna y alegre. La Posada de Babel (La Pereda, Llanes; 985 402 525): hotel familiar de moderna arquitectura e interiorismo en una finca de 14.000 metros cuadrados. Dispone de un cuidado menú diario. Precios tirando a altos. Más información. Turismo de Llanes: 985 400 164.

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4 respuestas a Gulpiyuri (Llanes, Asturias): la playa sin mar

  1. fidel dijo:

    Gracias, Andrés; tus comentarios me encantan, así como tus fotos. Un abrazo.

  2. maria fidalgo casares dijo:

    Muy lírico… pero la realidad es que Llanes en los últimos años arrastra un turismo masivo que abarrota las playas los pocos días de sol veraniego que disfruta la zona… con el agravante de que la mayoría son de pequeñisimas dimensiones y que con marea alta literalmente desaparecen. Esta playa, como todas las de Llanes sin excepción, sufre una ocupación masiva que desvirtúa la belleza del conjunto… Eso sí, si vas en invierno, sólo a verla.. pero de disfrutar y bañarte, olvídate…

  3. Inma Gutiérrez dijo:

    ¿Verdad que todos estos lugares son producto de tu fantasía? Seguro que has creado la imagen como un avezado Magritte y es tan imaginada como la instructiva y divertida parábola que la acompaña. Gracias una vez más.

  4. Durante años -me remonto al siglo pasado- fui asiduo de Llanes y los Picos. Recuerdo unos bufones, pero ahora tengo la primera noticia de esa curiosa maravilla natural que es la playa de Gulpiyuri. La anoto en la libreta de las asignaturas pendientes para cuando, de nuevo, me deje caer por allí. La fotografía mágica, y ¡cómo te trabajas los textos!, amigo. Un auténtico disfrute su lectura.
    Un abrazo.

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